martes, 23 de abril de 2013

El verde más oscuro

Es de un color oscuro. Es una tonalidad de verde que ha sido ahogada por la oscuridad y ahora se parece mucho al negro. Es de un color que indica profundidad. Sobre su superficie, muy parecida a un jardín lleno de espinas, se observan pincelazos de luz que hablan de su lustrosa propiedad. Es el mar. Es el mar inundando toda mi vista, un cuadro que no deja espacio para nada más que para el mar. Se siente turbulento, pero no de una manera obvia. Se siente turbulento en sus entrañas. Se mueve, suave, en dirección hacia donde estoy. Aunque no me veo, me siento de pie, con los pies firmes, probablemente petrificado por la escena. Con la misma certeza que sé que su abrazo significa la muerte, sé que también significa algo más. El horror y el misterio comulgan en la tentación de ver al asesino implacable acercarse de manera sutil. ¿Qué hay detrás del mar?

El mar, inmenso mar, se siente como una pared infinita sobre mí. Mis ojos se mueven hasta el colmo de las órbitas y tengo la seguridad completa que toda el agua que existe en el mar, en ese momento, me va a aplastar: va a terminar conmigo. Abro los ojos y sé que soñé con el mar. Abro los ojos y sé que estuve en el mar. Abro los ojos y sé que he sido el mar.

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